Antes de sumarte a una jornada de tejido o encargar una pieza, conviene tener claros algunos puntos sobre materiales, tiempos y alcance de cada propuesta. Estas definiciones evitan malentendidos y ayudan a que la experiencia sea la esperada.
Los cursos presenciales tienen un programa fijo, cupo limitado y se desarrollan en varias sesiones para que avances con acompañamiento paso a paso. Las jornadas abiertas, en cambio, son encuentros únicos de tejido donde podés acercarte sin experiencia previa, conocer el espacio y hacer una pieza pequeña para llevar. No requieren inscripción anticipada, pero el cupo se completa por orden de llegada.
Sí, cada kit trae la lana natural necesaria para el proyecto indicado, la aguja o el telar según corresponda, y una guía impresa con los pasos. Lo único que necesitás tener en casa es una superficie de trabajo firme y buena luz. Los materiales están seleccionados para que una persona sin experiencia pueda completar la pieza sin compras adicionales.
Trabajamos con lotes reducidos que se renuevan cada temporada. Algunas piezas están disponibles de inmediato y otras se producen bajo pedido con un plazo de elaboración de siete a diez días hábiles. En ambos casos, el acabado es el mismo y el empaque es reutilizable. Si necesitás una pieza para una fecha puntual, avisanos con anticipación para confirmar disponibilidad.
Que el color de la lana se obtiene a partir de plantas, cáscaras y raíces, sin colorantes sintéticos. Esto da tonos cálidos y ligeramente irregulares, propios del teñido artesanal. Cada partida puede variar un poco en intensidad, y eso es parte del carácter de la pieza. No usamos procesos industriales ni baños químicos agresivos.
Sí, ofrecemos asesoramiento personalizado para proyectos de decoración textil. Podés elegir colores, dimensiones y tipo de pieza, y coordinamos una propuesta según la temporada y los materiales disponibles. El plazo depende de la complejidad del proyecto, pero siempre lo definimos antes de comenzar. Para regalos, recomendamos hacer el pedido con al menos dos semanas de margen.
Las piezas de fieltro y tejido en lana natural se limpian en seco o con un paño apenas húmedo. No se recomienda lavarlas en lavarropas ni sumergirlas en agua caliente, porque la fibra puede encogerse o deformarse. Si la pieza se guarda por temporadas, conviene mantenerla en un lugar seco y sin dobleces forzados. Cada pieza incluye una etiqueta con las indicaciones básicas de cuidado.
No somos una tienda más de accesorios textiles. Trabajamos en lotes reducidos, con lana natural y tintes vegetales, y cada pieza sale de nuestras manos con un acabado que se nota al tacto.
Usamos fibras orgánicas y colores obtenidos de cáscaras, hojas y raíces. Nada de químicos agresivos ni tonos artificiales que se destiñen con el primer lavado.
Cada posavaso, individual o tapiz se produce en series cortas. Eso nos permite revisar cada puntada y cada borde antes de que la pieza salga del taller.
Si nunca tocaste un telar, no importa. Las jornadas arrancan desde el armado de la urdimbre y avanzan a tu ritmo, con materiales incluidos y grupos chicos.
Las piezas viajan envueltas en papel de lino y cinta de algodón, listas para regalar. El empaque se puede reutilizar para guardar lanas o agujas.
¿Querés renovar un rincón de tu casa o preparar un regalo especial? Te ayudamos a elegir colores, texturas y medidas según el espacio y la luz disponible.
Las colecciones se renuevan cada temporada con formas simples, tonos tierra y texturas irregulares que envejecen bien y combinan con casi cualquier ambiente.
Escenarios de uso
No hace falta ser tejedora experta ni tener un rincón especial. Estas son las situaciones cotidianas donde una pieza de lana hecha a mano cambia la forma de habitar un espacio.
Un tapiz pequeño de telar manual apoya sobre una pared vacía y en media hora el ambiente deja de sentirse provisional. Se elige el color según la luz de la habitación y se cuelga con una varilla de madera que ya viene incluida en el kit.
Un juego de posavasos de fieltro agujado, teñido con cáscara de nuez, se envuelve en papel reutilizable y se entrega con una tarjeta que explica el proceso. El detalle no está en el precio, sino en que nadie más va a tener esa combinación de tonos.
Para quien nunca tocó una lanzadera, la jornada abierta de tejido dura dos horas y se trabaja sobre un bastidor ya montado. Al finalizar, cada participante se lleva su muestra tejida y las indicaciones para seguir en casa con el kit de iniciación.
Un individual de lana natural sobre el escritorio no solo protege la superficie: aporta una textura que contrasta con el plástico y el metal. Se puede encargar una serie de tres o cuatro piezas en tonos verdes oliva y terracota, coordinadas con la paleta del lugar.
El fieltro agujado admite manos de distintas edades. Un cojín de lana cardada se arma en dos tardes, con turnos para agujar y para elegir los hilos de costura. El resultado queda en la sala y cada persona recuerda qué parte hizo.
Si la idea es decorar un living completo o preparar un detalle para una ocasión puntual, se puede coordinar una consulta por teléfono o en el taller. Revisamos medidas, cantidades y plazos, y definimos juntos una propuesta que se ajuste a lo que realmente necesitás. Para conocer más sobre el proceso, podés leer la guía de fieltro agujado para principiantes.