Desde los primeros ovillos hasta la colección actual, cada etapa del taller dejó una marca en la forma de trabajar la lana. Este recorrido muestra los momentos que definieron nuestra manera de entender el oficio.
Paula y Teresa comenzaron con dos telares manuales en una habitación prestada. La primera colección fue de posavasos y pequeños tapices, tejidos con lana de oveja merino comprada a un productor local de las sierras.
Incorporamos la técnica de fieltro agujado para ampliar las posibilidades decorativas. Las primeras piezas fueron individuales y cojines con diseños geométricos, teñidos con cáscara de nuez y raíz de rubia.
Abrimos las puertas del taller para enseñar tejido en telar a grupos reducidos. La primera jornada reunió a ocho personas y desde entonces cada temporada sumamos nuevos encuentros abiertos al público.
Diseñamos kits con materiales seleccionados y guías paso a paso para quienes quieren empezar en casa. Cada kit incluye lana peinada, aguja de fieltro y un proyecto pensado para completar en un fin de semana.
Comenzamos a acompañar proyectos de decoración textil para hogares y pequeños espacios comerciales. Trabajamos con paletas de tonos crema, terracota y verde oliva, siempre con fibras orgánicas y empaque reutilizable.
La última temporada se inspiró en la estética wabi-sabi: piezas asimétricas, texturas irregulares y tintes vegetales en tonos tierra. Cada lote se produce en series cortas, con acabados cuidados y una mirada puesta en la durabilidad.
Desde un pequeño taller en Córdoba hasta una colección que viaja por todo el país, cada etapa del camino estuvo marcada por decisiones hechas a mano.
Paula comenzó tejiendo en su cocina con un telar prestado y lana comprada a una productora local de Traslasierra. Las primeras piezas eran posavasos simples que regalaba a sus vecinos. La respuesta fue tan cálida que decidió dedicar los fines de semana completos al oficio.
Alquilamos un espacio en Serapio Ovejero con dos telares y una mesa de fieltro agujado. El primer curso reunió a seis personas y todas volvieron al mes siguiente. Ese año aprendimos que la enseñanza era tan importante como las piezas que producíamos.
La pandemia nos obligó a repensar la producción. Empezamos a experimentar con cáscaras de cebolla, hojas de eucalipto y raíces de nogal. El resultado fue una paleta de tonos terrosos que hoy define nuestra colección. También lanzamos los primeros kits de iniciación para tejer en casa.
Después de dos años de pruebas, presentamos una línea de tapices y cojines inspirada en la estética japonesa de la imperfección. Cada pieza se produce en lotes de no más de quince unidades, con acabados cosidos a mano y empaque de tela reutilizable. Fue la colección que nos dio visibilidad en ferias de diseño textil.
Hoy el taller funciona con cuatro telares y un equipo de cinco personas. Cada mes abrimos una jornada gratuita de tejido para quienes quieren conocer el oficio sin compromiso. También asesoramos proyectos de decoración textil para casas, estudios y espacios comerciales que buscan calidez artesanal.
Colaboramos con espacios de tejido, mercados de diseño y proyectos de decoración textil que comparten nuestra forma de trabajar: fibras orgánicas, tintes vegetales y lotes reducidos.
Feria de artesanía textil en Córdoba, donde presentamos la colección de posavasos y tapices pequeños cada temporada.
Taller vecino que utiliza nuestros kits de iniciación en sus cursos de telar manual para principiantes.
Tienda de decoración que incorpora nuestros cojines e individuales en su línea de estética nórdica y wabi-sabi.
Proveedor de lana natural y tintes vegetales con quien compartimos criterios de producción de baja escala.
Espacio de tejido abierto al público que organiza jornadas conjuntas y asesoramiento para proyectos textiles.
Somos un grupo de artesanas y artesanos que trabaja la lana desde la fibra hasta la pieza terminada. Cada proyecto nace de una conversación, un boceto y muchas horas de telar. No buscamos producción en serie: preferimos lotes cortos, tintes vegetales y acabados que se notan al tacto.
Paula aprendió fieltro agujado en un viaje por el norte argentino y desde entonces no soltó la aguja. Dirige los cursos de iniciación y supervisa cada pieza que sale del taller. Su obsesión es la textura: que cada posavaso y cada cojín tenga una superficie pareja, sin zonas flojas.
Teresa arma los telares, prepara la urdimbre y enseña el tejido plano y el de peine. Le gusta trabajar con lanas gruesas y colores tierra, y prueba cada tapiz antes de que pase al catálogo. También se encarga de restaurar telares antiguos que llegan al taller.
Alejandra tiñe la lana con cáscaras de cebolla, hojas de eucalipto y raíces de nogal. Lleva un registro de cada baño de tinte para repetir tonos cuando hace falta. Es la persona que decide qué color va a cada temporada y cómo combinarlo con la estética nórdica y wabi-sabi del taller.
Martin dibuja los patrones de los accesorios decorativos y define las medidas de cada lote. Trabaja codo a codo con las tejedoras para que las piezas sean prácticas: posavasos que no se deforman, individuales que resisten el uso diario y tapices que cuelgan bien en cualquier pared.
Elena recibe las consultas, organiza las jornadas abiertas de tejido y acompaña a quienes quieren regalar una pieza o renovar un rincón de su casa. Si no sabés qué textura o color elegir, ella te ayuda a encontrar la opción que mejor se adapta a tu espacio y a tu presupuesto.